Asesoramiento en la elaboración de Planes de Igualdad

Errores que arruinan tu Plan

Hay una escena muy típica: empresa que “tiene Plan de Igualdad”, lo guarda en una carpeta, respira… y piensa que ya está.

Pero luego llega una revisión, un registro que se atasca, una licitación, o simplemente una duda interna… y aparece esa frase que nadie quiere oír:
“Esto no está bien armado.”

Y duele, porque muchas veces el trabajo estaba hecho con buena fe. Solo que faltó estructura.

Aquí van los errores más habituales —los que de verdad te complican la vida— y cómo salir de ellos sin drama.

Errores que arruinan tu Plan

1) Empezar el Plan sin comisión negociadora (o sin documentarla bien)

Este es el clásico que parece “menor”… hasta que no lo es.

Si la comisión negociadora no está constituida correctamente o no hay actas claras, se cae la base del proceso. Es como construir una casa sin cimientos: puede aguantar un tiempo, sí, pero te da inseguridad permanente.

Cómo evitarlo:

  • Convocatoria formal
  • Acta de constitución firmada
  • Calendario de reuniones
  • Evidencias guardadas (correos, convocatorias, versiones)

2) Actas flojas: reuniones que “pasaron”, pero no quedaron

A veces se reúne la comisión, se habla, se avanzan cosas… y luego el acta es un párrafo vago tipo “se trató el diagnóstico”.

Eso no sirve.

En un Plan, las actas son la memoria. Y si la memoria es borrosa, todo lo demás lo es.

Cómo evitarlo:

  • Actas con acuerdos concretos: qué se decide, qué se aplaza, quién hace qué y para cuándo
  • Lista de asistentes y representación
  • Firma o validación (aunque sea por correo, si procede)

3) Diagnóstico “de plantilla” (sin análisis real)

Este error es muy tentador: copiar un índice estándar, rellenar con datos generales y listo.

Pero un diagnóstico útil tiene que responder cosas como:

  • dónde se concentra la promoción interna
  • cómo se asignan complementos
  • si hay segregación por puestos o áreas
  • qué pasa con la temporalidad, parcialidad, permisos, conciliación…

Si el diagnóstico no “pincha” un poco, es que no está mirando donde tiene que mirar.

Cómo evitarlo:

  • Datos por sexo y por áreas clave (selección, clasificación, retribución, promoción, formación, conciliación…)
  • Comparativas simples (no hace falta un máster en estadística)
  • Conclusiones claras: 5–10 hallazgos y punto

4) Medidas bonitas, pero imposibles de evaluar

Esto es súper común: medidas con buena intención, pero que suenan a póster motivacional.

Ejemplo típico:

“Fomentar la igualdad en la empresa.”

Vale… ¿cómo? ¿quién? ¿cuándo? ¿qué se mide?

Una medida buena tiene siempre:

  • acción concreta
  • responsable
  • plazo
  • indicador (aunque sea sencillo)
  • evidencia

Cómo evitarlo (fórmula rápida):
Verbo + qué + quién + cuándo + cómo se mide
Ejemplo: “Revisar las ofertas de empleo con lenguaje inclusivo (RRHH, trimestral, % ofertas revisadas, evidencia: checklist).”


5) No conectar el Plan con la retribución (o tratarla “por encima”)

La retribución suele ser el punto más sensible. Y justo por eso a veces se esquiva.

Pero si el Plan no aterriza en:

  • registro salarial bien hecho
  • criterios de complementos
  • valoración de puestos (cuando toca)
  • acciones de corrección si hay brechas

…se queda cojo.

Cómo evitarlo:

  • separar salario base / complementos / variables
  • documentar criterios (aunque sean simples)
  • proponer medidas si aparecen diferencias sin justificar

6) No registrar o registrar tarde (y luego vienen las prisas)

Otro clásico: plan terminado, firmado… pero el registro se deja “para cuando haya un hueco”.

Y entonces:

  • se pierden evidencias
  • cambian personas responsables
  • se piden aclaraciones y ya nadie sabe dónde está la versión final

Cómo evitarlo:

  • dejar el “pack de registro” preparado antes de la firma final
  • controlar versiones (una final, clara, fechada)
  • checklist de documentación

7) Seguimiento inexistente: el Plan “muere” al publicarlo

Un Plan sin seguimiento es como apuntarte al gimnasio y no ir jamás. Te da paz mental… pero no cambia nada.

El seguimiento no tiene por qué ser pesado. Puede ser simple, trimestral o semestral, con 10 indicadores y evidencias básicas.

Cómo evitarlo:

  • calendario de seguimiento desde el inicio
  • responsables asignados
  • informe anual breve (pero real)
  • evidencias fáciles de guardar (capturas, listados, actas, acciones)

Mini-checklist final (por si quieres revisarlo rápido)

Si tu Plan tiene esto, vas bien encaminado:

✅ Comisión y actas sólidas
✅ Diagnóstico con hallazgos claros
✅ Medidas evaluables (responsable + plazo + KPI + evidencia)
✅ Retribución tratada con criterio
✅ Pack documental ordenado
✅ Seguimiento programado y realista


Si te apetece, podemos hacer una revisión express del Plan (documentación + estructura + medidas) y decirte, sin rodeos, qué está fuerte y qué conviene ajustar.

Porque corregir 3–4 detalles a tiempo es sencillo. Corregirlos cuando ya hay prisa… ya no tanto.

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